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La NASA desarrolla robots para explorar las profundidades de océanos extraterrestres

Créditos de imagen: NASA / JPL / Caltech

La Tierra, a pesar de que es nuestro hogar y el de miles de especies más, aún no ha sido explorada en su totalidad, por lo que todavía queda mucho por descubrir. En lo que respecta al espacio, este siempre ha sido una de las más grandes curiosidades del ser humano y por ende, los esfuerzos por explorarlo van cada vez más en aumento.

Sin embargo, hay una parte de la Tierra que es prácticamente desconocido para el humano: se trata del océano. Puede parecer extraño, pero es más «sencillo» explorar el espacio que el océano. Y la razón por la que no ha sido explorado es que, en el océano, las bajas presiones y temperaturas extremas, entre otros retos, dificultan la exploración de este entorno terrestre.

Entre la exploración espacial se encuentran proyectos que buscan vida en mundos lejanos, mismos en los que se ha encontrado agua. Como ejemplo de ello, es la reciente misión lanzada a Júpiter para explorar una de sus lunas: Europa.

La nave Europa Clipper, de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), tiene el objetivo de estudiar de cerca a Europa, una de las lunas principales de Júpiter. Se prevé que, en 49 sobrevuelos, busque señales de vida debajo de la corteza helada de este satélite.

La novedad de esta nave es que está equipada con el hardware científico más avanzado que se haya enviado jamás al espacio. Pero, las sorpresas no terminan allí, ya que la NASA se encuentra diseñando la próxima generación de conceptos robóticos que serán capaces de sumergirse en las profundidades acuáticas de Europa y otros mundos oceánicos.

El nuevo proyecto de la NASA para explorar mundos oceánicos

El proyecto SWIM (Sensing With Independent Micro-swimmers) es un enjambre de robots nadadores autopropulsados del tamaño de un celular, que, una vez que un criorobot derretidos de hielo los lleve a un océano subterráneo, buscarán señales químicas y de temperatura que puedan indicar que hay vida.

«La gente podría preguntarse por qué la NASA está desarrollando un robot submarino para la exploración espacial. Es porque hay lugares en el sistema solar a los que queremos ir para buscar vida, y creemos que la vida necesita agua.

Por eso necesitamos robots que puedan explorar esos entornos de forma autónoma, a cientos de millones de kilómetros de casa», mencionó en un comunicado Ethan Schaler, investigador principal de SWIM en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Para probar la eficacia de este proyecto, los investigadores desafiaron las aguas de una piscina de competición en instalaciones de Caltech para realizar pruebas, obteniendo resultados alentadores.

Este prototipo está impreso en 3D, se basa en motores y componentes eléctricos de bajo costo. Es impulsado por dos hélices, cuatro aletas para la dirección y mostró maniobras controladas, la capacidad de mantener el rumbo y corregirlo, así como un patrón de exploración de ida y vuelta como el de «una cortadora de césped».

Esto fue logrado por el robot sin que hubiera intervención del equipo, logrando incluso deletrear J-P-L. El prototipo utilizado en las pruebas tiene una dimensión de 42 centímetros y un peso de 2,3 kilos. Sin embargo, los que serán usados para la misión, tendrán el tamaño de la palma de una mano y emplearán un innovador sistema de comunicación acústica inalámbrica para transmitir datos y triangular sus posiciones.

Se trata de un proyecto fascinante, aunque será necesario esperar algunos años más de trabajo e investigación para que quede listo para una posible futura misión en algún mundo oceánico.

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