¿Hacia dónde apunta una brújula en el espacio?

¿Te has preguntado hacia dónde apunta una brújula cuando está en el espacio? Es probable que no, ya que la brújula es más utilizada en tierra firme.
La brújula es un instrumento que ha sido usado durante más de mil años para navegar sin riesgo de perderse, y en la actualidad, sigue siendo muy utilizada, aunque ahora en métodos más tecnológicos y sofisticados (el GPS).
En el espacio, esta misma tecnología es utilizada, por ello, es que no nos hemos puesto a pensar acerca de lo que sucede si una brújula sale de la Tierra. ¿Sigue siendo igual de útil? O, en otros casos, ¿hacia dónde apuntaría su aguja?
Como bien sabemos, en Tierra firme, las brújulas siempre van a apuntar hacia el norte, pero, en el espacio, la situación es diferente. Jared Espley, científico planetario del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, comentó para Live Science:
«Una brújula en el espacio medirá cosas diferentes [dependiendo de] dónde exactamente te encuentres en el espacio». Por esta razón, una brújula sí seguiría funcionando en el espacio, aunque es muy probable que no apunte en dirección de la Tierra.
Pero, sea cual sea el caso, seguirá apuntando hacia el polo norte, con la diferencia de que dirigirá su aguja hacia el polo norte magnético más fuerte, en relación con el lugar del espacio en el que se encuentra la brújula.
Esto sucede debido a que la brújula es un imán, por este motivo, siempre corresponderá con el campo magnético de la Tierra, o en el ejemplo del espacio, del cuerpo celeste con el campo magnético con mayor fuerza. A pesar de que la brújula apunta hacia el norte, esta se alinea naturalmente con el polo sur del campo magnético de nuestro planeta.
El campo magnético se genera mediante corrientes eléctricas que fluyen a través del núcleo metálico fundido de nuestro planeta, que giran en un motor llamado geodinamo. Hasta el momento, la Tierra es el único planeta rocoso del Sistema Solar que posee un campo magnético tan fuerte.
Este campo magnético surge del planeta a unos 37 mil kilómetros del lado que mira hacia el Sol y su extensión por detrás del planeta llega a aproximadamente 370 mil kilómetros, de acuerdo con informes de la NASA. Esta región se conoce como magnetósfera.

Volviendo al tema de la brújula, si un astronauta quisiera regresar a la Tierra usando esta herramienta, para que pudiera funcionar debidamente, debería encontrarse dentro de la magnetósfera, con el fin de que el artefacto pueda identificar el campo magnético de la Tierra.
Sin embargo, aunque las cifras anteriores son los valores aproximados, el límite no es estricto. «Incluso más allá de la magnetosfera clásica, donde diríamos que es el campo de la Tierra el que predomina o se nota, aún se pueden detectar cosas muy lejanas», detalló Espley.
Así que, si necesitásemos llegar a la Tierra por medio de una brújula, debemos estar al alcance de esta, para que así, la herramienta pueda marcarnos el regreso a casa. Estando en el espacio, podríamos orientarnos según el cuerpo celeste que tengamos más cerca.
